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lunes, 6 de mayo de 2013

Minilibros de García Ferré: Leandro Sesarego en las tapas y Juan Arancio en el interior

Recordando aquellas microgotas semanales de cultura literaria universal que curaban de la ignorancia a cualquiera:

Los MINILIBROS de GARCÍA FERRÉ

En aquellos años setenta de inicios de la década, las revistas de historietas de Larguirucho y las de Hijitus adosaron un plus a su contenido humorístico: la entrega gratuita con la compra de cada ejemplar de un libro de la colección de obras de la literatura universal.Posiblemente con adaptaciones de Publio A. Cordero, los niños de entonces nos vimos sumergidos en la lectura de estos hermosos-y muy resumidos- libros de la mejor literatura de aventuras, con algunas joyas increíbles. Y los clásicos de siempre,autores como Salgari,Verne, Conan Doyle,etc. Estas son algunas de las tapas de esos minilibros, traídas a Rebrote desde mi colección particular, guardadas con amoroso afecto por mi,han sobrevivido cerca de 5 mudanzas,un matrimonio y dos hijos curiosos que han leído algunos de ellos y-como yo en esos años setenta-han jugado con ellos.

Porque la portabilidad del librito,sumada a la belleza de los colores y las ilustraciones de Leandro Sesarego,más la calidad de la pluma de Juan Arancio para los dibujos internos han sido un gancho para atraer a más de un lector desprevenido.Este producto terminado, minilibro, es de agradecerle a García Ferré, el editor de Anteojito, por siempre y para siempre sin exagerar.
Como curiosidad dos cosas: la primera, que las tapas se continuaban en la contratapa con buen criterio, para completar el diseño y ampliar la visión de la imagen central.
Segundo, que hubo dos tapas distintas, en dos minilibros idénticos de la editorial y similares en cuanto a diseño, pero para otros contenidos, es decir que fueron dados a conocer al público lector fuera de la colección. Uno salió por el día de la Independencia y el otro por el cruce de los Andes con San Martín al frente. Estos salieron junto a la revista Anteojito. De ahí la carita de ese personaje dentro del círculo,pero ahora de otro color. Fíjense en las contratapas: allí estaban en un círculo las caras de los personajes que entregaban cada libro. En unos estaba Larguirucho, en otros Hijitus.Los minilibros salían uno cada semana,así, se intercalaban dos de cada revista por mes.Ejemplo: el 1 del mes salía Larguirucho, el 7 Hijitus, el 14 larguirucho,etc. Ahora que ha pasado tanto tiempo, tal vez estemos en condiciones de revalorizar esos intentos periodísticos,sí, con fines comerciales, también,pero cargados de una sana inclinación por la divulgación y la enseñanza masiva. No olvidemos que en esos años no existían Internet ni juegos electrónicos ni tantas cosas que hoy acercan a los niños la posibilidad de conocer, de contactar con la llamada "cultura". Y si de cultivar a esos niñitos de entonces se trataba,qué mejor que hacerlo con entretenimiento, con hermosos textos, con coloridos y extraordinarios dibujos. Las portadas de Sesarego, por ejemplo, además de la perfecta anatomía tienen una composición donde el personaje de turno, "narra" casi con su sola postura parte o el significado mismo de lo que se cuenta adentro.Observen por favor como se desarrollan las situaciones centrales de cada libro entre la portada y la contratapa.Cuando un intento editorial como este se cristaliza y perdura uno tiende a pensar en que en esos años,la creatividad y el ingenio se aunaron para desarrollar un estilo de comunicación tan sencillo como eficaz, tan simple como perfecto.Tan entrañable,que muchos al leer esto lo recordaran con emoción. Mi pequeño homenaje a estos creativos, tan pequeño pero sincero y bueno como estos "minilibros". 
Felipe R. Ávila 





domingo, 21 de abril de 2013

Algunos datos biográficos sobre Leandro Sesarego

Pequeñas Biografías de Grandes Historietistas (1):

LEANDRO SESAREGO



Nació el 19 de enero de 1929 en Capital Federal.





 Sus padres eran argentinos. Sus abuelos genoveses originarios de un pueblo llamado Sessarego, en Bogliasco, Génova, Italia. Vivió hasta el año '63 en distintos barrios de la Capital (Almagro, Boedo, los que más nombraba). A los 14 años comenzó a publicar de manera profesional, actividad que desarrolló sin interrupción hasta su fallecimiento. 
Entre sus maestros estuvieron Cortinas y Torino
Su carrera duró 61 años dedicados a la ilustración trabajando para distintas revistas y editoriales, nacionales y extranjeras, alternando con la enseñanza de Dibujo.


Al casarse con Dora Paz, se trasladó a Merlo, donde vivió hasta el 2 de agosto de 2004 cuando falleció con 75 años de edad. 

Nota: Los datos y fotografías fueron suministrados por el hijo del artista, el señor Guillermo Sesarego, a quien le agradecemos su permiso para darlos a conocer.


Felipe R. Ávila


jueves, 11 de abril de 2013

Confesiones de invierno (14) 1979: la Historieta nos permitía evadirnos de la dura realidad




TODO TIEMPO PASADO FUE.

NOSTALGIAS DEL TIEMPO PERDIDO

            EN 1979 LA AMISTAD LLENABA NUESTRAS VIDAS

"(...) Mientras Mark seguía bajando mutantes a puro tiro, Nippur dejándonos lecciones de nobleza y misericordia para los desprotegidos y mano dura para los tiranos, afuera…afuera, como una desgracia inmensa la realidad desgarraba las vidas de otros jóvenes, de tal vez sólo unos pocos años más que los nuestros, pero muchísimo más comprometidos con la sociedad que los rodeaba y seguramente asfixiaba"

LA HISTORIETA COMO VEHÍCULO DE IDEAS Y COMO FORMA DE EVASIÓN.

Buenos Aires, mediados del año 1979. Estamos en la vieja casa chorizo, en Lanús Este, ya es tarde, de noche y seguimos allí. Tal vez para acompañar el rato y pasar el frío tomando un té (porque era fácil de hacerlo) o unos mates junto a mis amigos tan adolescentes como yo: Daniel, Ricardo y Horacio. Ninguno con novia aún por entonces, pasábamos seguramente la tarde jugando al futbol en la calle y viendo alguna película después, cualquier cosa. Ya el secundario había terminado, ninguno tenía trabajo todavía y faltaba un año para ser llamado a cumplir con el servicio militar obligatorio. Lo que se dice, un año en el medio, un año “sándwiche”, un año… ¿perdido?

Teníamos 18 años y mientras afuera de ese refugio compartido de amistad el país se desangraba por una dictadura feroz, nosotros “amistábamos” (neologismo creado por Daniel). Pasábamos horas escuchando música, charlando mucho, proyectando sueños, esas cosas. Especulando. También andaba mi hermano por ahí, que iba y venía y se iba, aunque a veces compartíamos reuniones, él tenía sus propios amigos. Cada uno tenía lo suyo, Horacio nos pasaba notas y nos enseñaba acordes y explicaba cosas que sólo él sabía sobre electrónica, misterios, ovnis, y cosas del mundo. Daniel - cebador eterno de mate-, llenaba cuadernos propios y ajenos con cuentos, ideas, poesías y –más adelante- con cenizas, ya que era el único del grupo que fumaba. A veces y en los años sucesivos se nos sumaban dos amigos más, fumadores empedernidos también: Adrián y Aldo, dos tipazos. Donde ellos estaban siempre había guitarras criollas, anécdotas sobre mujeres, mates, cervezas, palitos salados, maníes, ping-pong y risas. Ricardo compartía todo conmigo desde niños, nos conocíamos mucho: el barrio, los mismos colegios y hasta un amigo común, Sergio, que se murió de pibe a los 15 de leucemia y nosotros nos morimos un poco con él para siempre, aunque en apariencia seguíamos vivos. Con Ricardo nos enfrentábamos desde los 9 años de edad en intrincados partidos de futbol de mesa, hecho con botones y más adelante con jugadores de plástico obtenidos en golosinas. Armábamos fixtures completos. Nadie quería perder. Con Ricky siempre las charlas derivaban de la ciencia ficción a lo escatológico, y nos hacía reír a todos siempre. Compartíamos las lecturas posibles, libros y cientos de páginas de historietas y las comentábamos, las seguíamos y nos decíamos las preferencias. El rock llenaba nuestras cabezas pero en materia de historieta, los preferidos eran las revistas humorísticas y las serias como Turay, la Skorpio y el D´artagnan, junto  a sus creativos máximos. Lucho Olivera, Robin Wood, Villagrán, Oesterheld,Dalfiume y Lito Fernández o tal vez Vogt; ellos se llevaban nuestros aplausos. Nos la pasábamos evadiendo la realidad. Nos la pasábamos...¿Perdiendo el tiempo? 

Leíamos admirados las aventuras del sumerio errante y disfrutábamos con el terror de Lalia o de Breccia, siempre mejores guionados por Oesterheld. Yo tenía el teléfono y la dirección, y nunca lo llamé, pero estuve a punto de hacerlo. Cierta vez de muy niño, aburrido o simplemente curioso, busqué nombres de autores de historieta, guionistas o dibujantes en la guia telefónica, y es por eso que tenía su teléfono anotado.Ni imaginábamos que si hubiera llamado no me habría atendido Héctor G., ni nadie, y ni siquiera sabíamos que estaba desaparecido ya que sus guiones seguían apareciendo publicados y continuarían haciéndolo por mucho tiempo más.
A veces nos llegaban noticias de "afuera" pero la usina creativa que era ese hogar no paraba. Mi gran amigo Horacio (ver foto) pasaba horas tocando la guitarra, compartiendo la amistad entre revistas de historietas, cortometrajes de animación en Súper 8 hechos a pulmón y hablábamos de todo, pero no hablábamos nunca de “política”. Todo lo era, político, pero nos referíamos con esa palabra,así, las pocas veces que recordábamos distintas pero iguales prohibiciones que en cada casa de cada uno habíamos recibido. No se puede hablar en la calle, tené cuidado, no digas nada… ese tipo de advertencias. ¿Decir qué, si no sabíamos nada de nada, ni siquiera dónde estábamos parados? 
Mientras tanto, mientras Mark seguía bajando mutantes a puro tiro, Nippur dejándonos lecciones de nobleza y misericordia para los desprotegidos y mano dura para los tiranos, afuera…afuera, como una desgracia inmensa la realidad desgarraba las vidas de  otros jóvenes, de tal vez sólo unos pocos años más que los nuestros, pero muchísimo más comprometidos con la sociedad que los rodeaba y –seguramente asfixiaba-, jóvenes que no tendrían jamás la posibilidad de crecer y desarrollarse porque una tiranía sangrienta los acorralaría en su propio país, en su propia Patria. En las escuelas nos hablaban de la Patria mientras en cuarteles se torturaba al que pensaba distinto. Íbamos a la iglesia y nos hablaban de que el Amor y de que el otro era un hermano, pero más tarde nos enteraríamos de las complicidades jerárquicas eclesiásticas, de cómo incluso se les daba la comunión en centros clandestinos de detención a algunos de esos jóvenes, y se les desgarraban las carnes con torturas fatales y se los arrojaba desde aviones o helicópteros al río o al mar, intentando desaparecer los cuerpos, que no su memoria. Y nosotros, que también éramos jóvenes salíamos de tanto en tanto a un boliche bailable y no nos gustaba bailar. Pero era para conocer alguna chica distinta a las hermanas de nuestros amigos que gustaban ellas como nosotros, de aventuras dibujadas e impresas en historietas nacionales.
Yo dibujaba mucho por entonces y leíamos juntos, compartiendo. Un día apareció un aviso, enseñaban clases los dibujantes. Rápidamente lo decidimos: Horacio y yo nos anotamos para hacerlo. El entonces presidente de la A.D.A. (Asociación de dibujantes de la Argentina), Leandro Sesarego estaba al frente del mismo, y eso era toda una garantía. Y prometían la presencia de Lucho Olivera, lo que era para mí como lo sería poder dialogar con Miguel Ángel, para un artista plástico.
De ese curso ya hablé antes en este blog y lo seguiré haciendo porque hay aún cosas para contar. La seguimos… 
¿O será otra vez un tiempo perdido?

Felipe R. Ávila

lunes, 8 de abril de 2013

Confesiones de Invierno (13):Las clases de dibujo de Leandro Sesarego y un original suyo, INÉDITO.

LEANDRO SESAREGO

Reencontrame con viejos cuadernos, donde están los apuntes,dibujos, anotaciones, caricaturas que hacíamos cuando éramos alumnos del taller que dictaban los dibujantes de la A.D.A. en el año 1979 fue reconfortante. Aunque algo de nostalgia hay, porque el tiempo pasa siempre y no vuelve,también uno comprende aquél período de formación como de características iniciáticas:uno aprendía allí conceptos. Los dibujantes eran personas mayores que uno pero de carne y hueso, con voz propia.Nunca más seres anónimos con sus apellidos al inico de la hoja de papel impreso, al comenzar la lectura de una historieta cualquiera. De los avatares,peleas o discusiones entre pares se podría escribir una historia paralela a la de la historieta ya que por ser justamente humanos y no sólo artistas, los creativos tenían intereses muchas veces opuestos entre sí.Había grupos y grupitos. Enemistades parciales. O como el mismo Sesarego escribiera una vez en el boletín de la A.D.A.: "compartimentos estancos".

Leandro Sesarego en la década del setenta. 
Fotografía: cortesía de su hijo Guillermo.
 
Leandro Sesarego presidia la Asociación de dibujantes de la Argentina y en ese caracter promocionaron un curso de historietas y humor con Lucho Olivera a la cabeza, del que ya hemos dado noticia en este mismo blog. Era el año 1979, un año comido por un gobierno militar del que yo como adolescente ignoraba-y no es excusa pero fue así - ignoraba casi todo. Faltaba un año para que fuera llevado a cumplir con el servicio militar pero eso es otra historia. Allí delante nuestro,entre 2 y 3 veces a la semana estaban esos monstruos de carne y sangre,bien reales que escribían y dibujaban las historietas que nos llevaban al reino de la aventura,la fantasía y la evasión. Del trato directo-cual maestro y alumno en talleres medievales- nosotros como todas las generaciones anteriores tomábamos directamente sus enseñanzas y lo mejor: su experiencia profesional. El trato directo,amable,afectuoso no desdeñaba el rigor técnico pero uno disfrutaba de cada palabra, de cada ejemplo dado. Por problemas ajenos al estudio debí ese mismo año dejarlos, pero me llevé amigos, algunas cuantas enseñanzas y el conocimiento directo de tipos - los profesores - que amaban la profesión y que más allá de posiciones distantes eran docentes. Sesarego y los otros se llevaron el curso y los alumnos a la avenida Rivadavia en el barrio porteño de Once quedándose un grupo inicial con el maestro Pablo Pereyra, que siguió dando clases por muchos años más. Nunca nos transmitieron esas rencillas internas, eran hombres éticos,integrales.Pero eran evidentes los problemas y las diferencias desde el mismo cambio de sede,de la inicial en la Galería Güemes donde siguió dando clases Pereyra a la nueva en Once. 

 "Ehhh...señor Sesarego: ¿podría dibujarme  algo, hacerme un dibujo,lo que quiera en mi cuaderno?" ,fue la pregunta que se me ocurrió hacerle a la tercera o cuarta clase, cuando nos estábamos yendo. Ese era un momento de fervor y entusiasmo, porque siempre se acercaban profesionales a charlar con los profesores, colegas suyos, y nosotros nos íbamos enterando así que además de dibujar...¡tenían rostro! Ese era el momento también para prolongar los diálogos pero de manera personal, de a dos o tres prescindiendo del grueso de la clase. Por eso me animaba a pedirle un dibujo. Leandro deslumbraba mis lecturas de la niñez desde las tapas de los minilibros de la colección de clásicos que entregaban las revistas de Hijitus y Larguirucho.Y ahora estaba ahí adelante y me decía:"Pero claro, como no,dame el cuaderno".Y con una vulgar birome azul realizó a su personaje "Gengis-Khan", historieta que estaba realizando para publicar en Europa via Ediciones Record. "¿Y eso, cuándo va a salir,maestro?", preguntaban a mis espaldas agolpados alumnos que volvían a entrar para ver a Leandro que se había puesto a dibujar."No lo sé, uno entrega el trabajo pero no sabe cuándo y a veces incluso dónde va a ser publicado" ,nos respondía con amabilidad, con lo de siempre al fin, con experiencia transmitida, su modo de tratarnos.

                                                                                                                        Cuánta nostalgia...
Acá muestro algunas páginas de esos cuadernos "Arte" cuadriculados que usaba para tomar apuntes de lo que Sesarego y los otros profesores escribían o dibujaban en el pizarrón. Aún en el trazo mío se puede advertir - en mis dibujos que copian del pizarrón - la impronta de Leandro Sesarego,si se observa atentamente. La correcta anatomía, el tipo humano (perfil del hombre y de la mujer, por ejemplo),en fin, el estudio de la anatomía humana. Lo relativo a la técnica de la historieta lo daba otro profesor, Enrique Cristóbal. Él nos llevaba por los caminos de la narrativa, con tipos de historietas, planos o encuadres, diagramación de la página, centralizaciones,etc. El Humor Gráfico lo enseñaba Cilencio.  Estos maestros eran dibujantes de carrera, de trabajo y tenían o se daban el tiempo para explicar y pulir las rocas que muchos de nosotros éramos.Con una sonrisa en el Alma y una lágrima en el corazón me animo a decir: ¿habrá un lugar del encuentro, seguirán enseñando ahora, allá en el Cielo?

Felipe R. Ávila


Estudio de la anatomía. El ser humano de frente. 





Volúmenes,sombras y luces. Estudio.
Manos, estudio de la volumetría.
Brazos, estudio del movimiento del brazo, los límites posibles.

Mano, estructura.Más abajo: "contorneando el muñeco", dándole carnadura a la estructura de base inicial.Y rostro femenino de perfil,con correcciones en la zona de boca.

Mas sobre Leandro Sesarego en:
http://luisalberto941.wordpress.com/tag/leandro-sesarego/
http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.ar/2011/03/cursos-de-dibujo-de-la-ada-en-el-ano.html

domingo, 27 de marzo de 2011

Cursos de dibujo e historieta, año 1979 (2)

¡ Cuántos cursos atractivos para poder aprender a dibujar y aprender a escuchar lo que los grandes artistas tenían para enseñarnos en ese año de 1979!...

La memoria me dice con extraño énfasis que las cosas eran más o menos así por entonces:
Los profesores cambiaban, los cursos se rehacían.
Primero estaban Sesarego,Zoppi,Lucho Olivera, Linton Howard y Cilencio. Luego llegaron Enrique Cristóbal y Frank Szilagyi.Los alumnos seguíamos atornillados (o casi) al aprendizaje directo con estos profesionales del dibujo que nos brindaban un conocimiento directo, como en aquellos talleres de la Europa Renacentista donde el maestro y el aprendíz dialogaban directamente haciendo una obra, dibujando, esculpiendo. Aquí la tinta y el papel mandaban. Comenzamos en la calle Florida, donde daba clases -y siguió dando por años- el maestro de casi todos: Pablo Pereyra, en Florida 165, primer piso, oficina 110. Dentro de la galería "Güemes". De allí fuimos mudados al barrio de Once, en la avenida Rivadavia 2530, planta baja,oficina 16, también y siempre en Capital Federal. Allí en esas oficinas hacían la revista P.A.P. de la que hablamos en una entrada anterior.Allí van dibujantes amigos o guionistas y dan hermosas charlas. Un día llega Carlos Albiac y nos cuenta unas anécdotas maravillosas durante algo más de una hora. Recuerdo su voz tranquila que venía desde atrás de una densa cortina de humo del(de los ) cigarrillo(s) de Albiac, que fumaba sin parar y producía una pared tóxica que asemejaba a la bruma del Támesis de esas películas que seguro le encantaban a Linton Howard. Horacio Batlle mientras escucha, hacía caricaturas de Albiac que se que aún conservo archivadas en cajas dentro de oscuros y cerrados placares (¡Oh, Dioses, debo buscar aquellos cuadernos con urgencia!!!).
Estaban dando clases-seguían- Leandro Sesarego, Manuel Cativa, Cilencio,Linton H. Mas tarde, si la memoria no me falla, se van Szyilagy y Cristóbal. Yo dejo por un tiempo largo de asistir por problemas económicos, pero mi amigo Horacio sigue. Otros profesores se marchan. Llega Pablo Mártire. Horacio me cuenta admirado la calidad de los profes. Lo que aprende de Mártire, las clases con modelo vivo, lo que aprende de Szilagyi, la división en proporción áurea de la hoja a dibujar. Pasan en masa (retornan) los alumnos entonces (por no recuerdo ya que escisión) de vuelta a Florida 165...Pablo Pereyra es quien les da ahora clases a los alumnos,Horacio chocho de la vida, con el talento de Pereyra y su don de gente,humor y trato diario. Pero yo me lo pierdo, salvo cuando visito a Horacio y veo un rato algo de las clases (ver una de las primeras entradas de este blog:"confesiones de invierno(1)). Pasados unos meses recibo una nueva comunicación por la via usual de entonces: el correo.Me llega esta carta que adjunto con un nuevo curso en la anterior dirección en el barrio de Once, en las oficinas ahora bautizadas como I.S.A.V. "Instituto Superior de Artes Visuales". El curso queda conformado así: Leandro Sesarego: clases de dibujo, Fati: da clases de humor; Técnica del guión: Carlos Albiac, Técnica de la historieta: Oswal. Lamenté tanto no poder ir, pero no podía en ese momento. Y estaba ya a las puertas de entrar -en pocos meses- al servicio militar. Faltaba poco, seis o siete meses apenas. Mientras tanto, dibujábamos en casa, solos o en grupo, tal cual leíamos las revistas que salían:Skorpio,El Tony,etcétera...
Felipe R. Ávila
PRÓXIMA NOTA (30/03/2011):
“Fotografiando a los artistas” (nota Nº 6): José Massarolli y todo "Géminis".

viernes, 18 de marzo de 2011

Cursos de dibujo de la A.D.A. en el año 1979


"Un curso muy completo. Lo dictará la Asociación de Dibujantes de la Argentina y tiene el respaldo de muy conocidos y famosos profesionales como Lucho Olivera, Eugenio Zoppi, Leandro Sesarego,Cilencio y Juan Freijomil".

Así comenzaba el texto de un aviso disfrazado de nota aparecido en la revista P.A.P. (publicación para adolescentes comandada por el expedicionario y aventurero Andy Pruna).

Pero yo no vi esta nota hasta tiempo después,y ya siendo alumno del curso.
Lo que yo vi entonces, y me partió la cabeza,literalmente, fue el aviso que se reproduce a la izquierda de la nota y que apareció en solitario en las revistas de Ediciones Record de entonces. Me resultó tan impactante ("esto es para mí",pensaba) que no dejé en paz un minuto a mi familia hasta que una compasiva tía me dio el dinero para que me anotara en el mismo. Allí partimos con mi gran amigo Horacio Batlle a estudiar dibujo e historieta en ese lejano año de 1979. Teníamos 17, casi 18 años, habíamos terminado recién la escuela secundaria y pasábamos las horas entre mates, guitarreadas y filmando cortometrajes animados en Super 8 o haciendo historietas aunque en una forma amateur por supuesto. El curso nos cambiaba la vida,literalmente, pensábamos. Un año después,en marzo de 1980, si que nos cambió. Yo tuve que posponer estos estudios,y cualquier dibujo o cortometraje porque la Patria me llamaba a cumplir con el servicio militar obligatorio, y eso duró ¡14 meses!. Pero esa es otra historia.

El primer curso.

El aviso atrajo como moscas a muchos jóvenes y no tanto. Parecía un éxito. Pero la A.D.A. de entonces estaba como en beligerancia, y sus miembros cambiaban, así como cambiaban en consecuencia directa los profesores de los cursos. Por tener mucho trabajo personal o simplemente por desavenencias entre ellos, la cuestión es que los alumnos veíamos cambios muy seguido y eso conspiraba lógicamente, con la pedagogía. Pero estaba al mando del curso Leandro Sesarego y se encargaba de darnos unas clases de dibujo apasionantes. Como profesor,Leandro era una maravilla y también como persona; un tipo lleno de anécdotas que hacían muy amenas las clases. Anécdotas que habitualmente continuaban al salir en largas charlas incluso hasta el pie de los colectivos que cada uno tomaba para marcharse de allí. Recuerdo charlas con Leandro Sesarego, con Manuel Cativa... con Linton no tanto. Él era un escritor apasionado por lo suyo y nos daba clases de guión.Pero mas bien eran clases de historia del cine... mudo. Y en ese momento nos aburría. Además había un par de alumnos más grandes, de mayor edad, y Linton se enganchaba a hablar especialmente con ellos lo que nos dejaba a los demás con el recurso -genuino- de burlarnos de él haciéndole variadas caricaturas que nunca llegó a ver. Recuerdo a Esteban Larucchia-luego asiduo colaborador del primer fanzine,"Crash"- como compañero nuestro. Larucchia, arquitecto hoy, y mas grande,charlando toda la hora sobre las colecciones de historietas que poseía y recuerdo como los ojos de Linton se redondeaban de asombro. En esos años pocos tenían material de EEUU como no hubieran viajado a conseguirlo, no había librerías que lo importaran salvo una que en esos años se instaló (y da para otra nota posterior), hablo de la famosa y hoy mítica librería "Documenta" que nos proveía de libros y revistas dándonos la posibilidad de pagarlos en cuotas fijas e iguales. Una genialidad y una rareza de entonces, época de militares golpistas en el poder, de inflación por las nubes y de toda clase de falta de garantías. Y sin embargo...Documenta te daba cuotas. Y te llevabas lo que querías de Arte, Diseño o historieta. Creo que el dueño se llamaba Aquiles.

El segundo curso.

Lucho Olivera se fue muy rápido y lo que él daba, técnica de la historieta, pasó a darlo Enrique Cristóbal. ¡Qué gran profe fue Enrique, cómo lo recordamos siempre!. Un maestro en serio. Lamento tanto no tener ni una foto con él, y eso que años después nos encontramos a charlar, le llevé mis carpetas de trabajos, las primeras cosas que me publicaban, unas ilustraciones, algún premio.

"Vas a ver: dentro de un tiempo, no mucho, vas a ver como nada de esto,que está muy bien, pero nada de esto, lo vas a tener en la carpeta. Van a ser otras cosas, distintas y mejores.Porque siempre se mejora, pasa el tiempo y vas a tener más trabajos, mas publicaciones y vas a ser mas dibujante", me dijo con una sonrisa y con esa voz ronca y gruesa, aquella última vez que charlamos allá por 1987...

Enrique Cristóbal nos dejó muchas enseñanzas: como centrar la página visualmente direccionando la vista del lector al centro para que no se disperse su atención, por ejemplo. O aquella vez que nos habló de la secuencia. O esa otra en que nos dio un texto y tuvimos que llevarle la resolución, dibujando cada uno con nuestro incipiente estilo, para terminar la página. O aquella vez que nos dijo: "Hoy vamos a hablar de la habitación desordenada". Y nos dio una clase magistral de composiciíon en el plano. Pero eso, va en otra nota de este mismo blog, para la sección "Confesiones de invierno", un poco más adelante.

Felipe R. Ávila

Notas:
Imagen extraída de la revista P.A.P. Nº 3, de abril de 1979.Fotografía: Manuel Cativa.En la foto, de izquierda a derecha: "Linton" Freijomil, Cilencio, Leandro Sesarego, Eugenio Zoppi y Lucho Olivera.
Recorte de diarios y revistas, nota del blog Nº 13.
Fotografiando a los artistas, nota Nº 4 de este blog.
PRÓXIMA NOTA (21/03/2011):
“Fotografiando a los artistas” (nota Nº 5): José Massaroli, Sergio Mulko y todos los participantes del "Estudio Géminis".

domingo, 6 de marzo de 2011

Recortes de diarios y revistas (10): un ejemplar de "El Tablero" de la Asociación de Dibujantes de la Argentina (A.D.A.)





El tablero fue el órgano difusor de las actividades de los dibujantes argentinos, nucleados en la A.D.A. Ha tenido varios formatos y continuidad, como -tal vez- tantas y tan variadas han sido sus autoridades durante décadas. Cuando fui alumno de un curso de dibujo que la A.D.A. dictaba en el año 1979, conseguí algunos ejemplares, los que siempre han sido gratuitos para los socios fueran profesionales o -como en mi caso- un estudiante. Este ejemplar que hoy vemos -donado por Martha Barnes para Rebrote- tiene algunas particularidades. Por ejemplo, abre y cierra con sendas ilustraciones del general San Martín hechas por L.S. (Leandro Sesarego, su entonces presidente).Más adelante una nota nos habla de la muerte reciente de Enrique Rapela y nos da una sencilla pero detallada biografía del artista que brillara en el género campestre. Lo curioso es el autor de la nota: el dibujante Carlos Magallanes, un recordado artista , fallecido pocos años después muy joven. En el mismo número de El tablero hay una pequeña mención al inesperado fallecimiento de Walter Casadei, y una lista de las autoridades de entonces que asombra por la calidad de los actuantes,humoristas,ilustradores e historietistas, todos de la más alta calidad. Como siempre, hay informaciones varias y publicidades útiles para el dibujante, hay que ver esto con la distancia de los años, no existía y faltaba mucho para la revolución digital por entonces, y algunas cosas que se ofrecen para el lector jóven pueden sonar a incomprensibles como la venta de productos de letraset o la posibilidad de realizar rápidamente un Fotolito de un original.

Recomiendo especcialmente leer la nota sobre un reciente concurso en variadas disciplinas que tuvo por ganador en la categoría ilustradores nada menos que al maestro Lucho Olivera con su obra "Otoño" (Imposible saber cómo era, a no ser que el salón organizador o la misma ADA lo adquirieran y aún lo conserven aunque sea en depósitos, habría que ver). Si Lucho fue el primer premio, no menos sorprendente y auspicioso es el segundo dado a Sesarego y la ¡¡tercera mención!!! a Pablo Pereyra, ambos super maestros y excelentes ilustradores. La sorpresa no es que Lucho pudiera ganarles, sino que tantos monstruos compitieran en un mismo certamen, siendo como eran artistas ya consagrados.

Los dejo ahora con la lectura amena de "El tablero", indispensable para refrescar nuestra Memoria.
Felipe R. Ávila



"El Tablero", publicación gratuita de la Asociación de Dibujantes de la Argentina (ADA), Nº 10, Mayo de 1978.

Nota: el presente ejemplar pudo ser digitalizado gracias a la gentil donación de la artista Martha Barnes.