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sábado, 11 de julio de 2009

 Oesterheld: una entrevista olvidada




Hace un tiempo charlando con Mariano Chinelli hablábamos de esta entrevista que apareció en un suplemento de cultura del diario "El Cronista Comercial". Mariano me decía que contactó a Sinay, el autor, y habló también con otras personas pero nadie tenía ni la transcripción completa ni la cinta con la voz de Oesterheld.Y parece que ni siquiera se puede ubicar un ejemplar completo de ese suplemento, para transcribirlo. Mientras esperamos esa aparición, transcribo aquí y no lo he visto por otros lados, el texto que Trillo y Saccomanno dieron a conocer en una sección mensual de la revista Skorpio. Por ellos dos hoy conocemos algo y podemos decir que esa entrevista existió. Y podemos leer algo de lo que Oesterheld opinaba de nuestro tema común, la livic o historieta.
Aqui va la transcripción, entonces del pensamiento vivo de
HÉCTOR OESTERHELD:

“Yo pienso que las posibilidades de este género son muchas. Pero hay que comenzar por quererlo, respetarlo y darle el lugar que tiene por si mismo. Quienes no hacen eso, no pueden producir buenos trabajos. Muchos novelistas se hicieron guionistas para ganar unos pesos y sus resultados fueron pésimos, porque se notaba en ellos una subestimación. Hay también quienes se ponen a hacer guiones, porque se sienten escritores fracasados. Y no sirve ni una cosa ni la otra. Ser guionista de historietas es algo en si mismo. Hay que leer, hay que enriquecer la formación cultural, hay que trabajar mucho, corregir, buscar mejoras.
Al menos esa es la forma en que yo siempre me he planteado esta actividad. Hay mucha gente, amplios sectores de trabajadores y personas de condición humilde – que por razones culturales, económicas y sociales – sólo lee historietas y esa es una responsabilidad muy grande para quien escribe guiones. No se puede tomar las cosas a la ligera, no se puede hacer daño a esa gente pensando, que, después de todo, la historieta es algo menor. Un novelista de éxito llega a 20.000 personas. Una historieta a más de 100.000. Sin amor por el género ni respeto por esas personas, el oficio comienza a ser peligroso.”

Transcripción exacta del recorte realizado por Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno para la sección “El Club de la Historieta” (revista Skorpio Nº 16, Ediciones Record, de enero de 1976), a la entrevista realizada al escritor y guionista Héctor Germán Oesterheld por Sergio Sinay, publicada en el suplemento de Cultura Nº 10 del diario El cronista Comercial, presumiblemente allá por el año 1975.

 Sobre historieta e imperialismos

Palabras de Julio Cortázar
(Refiriéndose a su libro sobre Fantomas) entrevistado por Joaquín Soler para un programa de la TV española, año 1977.


“…en realidad es un cómic ¿Cómo dicen en España aquí, a las historietas? Dicen un Cómic. Lástima que en América Latina y en España tengamos que utilizar palabras inglesas con la variedad de palabras españolas…
Joaquín Soler (superponiéndose a lo que expresa Cortázar): …es la historieta, la palabra Cómic nos ha invadido también, con posterioridad que a vuestros países…
Cortázar: _Bueno, en todo caso sirve como signo. Uno se entiende. Bueno, la historia de Fantomas es la siguiente. Y te la voy a contar un poquito en detalle porque creo que tiene sentido. Porque es un libro que…por circunstancias obvias, no entró en España en la época que se publicó, supongo que entrará ahora. Y la verdad que me gustaría que mis amigos lo leyeran. La historia es la siguiente: yo había estado trabajando con el tribunal Bertrand Russel que hizo tres reuniones, dos en Roma y una en Bruselas, donde se cuestionó, y se puso sobre el tapete el problema de la violencia, de la tortura, de los regímenes de extrema derecha en el Cono Sur. Y entonces. El trabajo del Tribunal Russel como ya había hecho en la guerra de Viet Nam, consiste en la audición de testigos, el control de esas audiciones por juristas imparciales, y en definitiva: una sentencia. Que no tiene desgraciadamente ningún valor práctico, pero si un valor moral. Es decir: condenar ciertos gobiernos, condenar ciertos sistemas, condenar determinadas fuerzas negativas, en este caso en América Latina. Bueno, puesto que me conoces, sabes muy bien que yo acepté ser miembro de ese jurado y trabajé todo lo que pude en el tribunal. A la hora de las sentencias, pasó que el bloqueo informativo en América Latina, perfectamente manipulado como lo está, hizo que inmensas masas de población no tuvieran la menor noticia, es decir, no se enteraran de lo que el tribunal Russel había hecho en ese plano. Lo cual naturalmente el tribunal no podía impedirlo porque no tiene medios; el Tribunal Russel no tiene medios, no puede luchar contra El Pentágono, y no puede luchar contra los dólares. Entonces se tenía que limitar a la distribución lo más eficaz posible, pero muy limitada. En ese momento, me llegó de México, “un cómic”, me lo envió un amigo, diciéndome: “mira, cuando un escritor entra como un personaje de un cómic, eso ya es la celebridad mundial”, lo que pasa que yo empecé a mirar ese cómic y es uno que se publica en México, las aventuras de Fantomas. Que originalmente es un personaje de Francia, pero lo han “Aztequizado”, lo han vuelto mexicano (risas). Entonces este Fantomas, en esa historieta, se enfrenta con un loco armado de una especie de rayo láser, que ha decidido destruir la cultura. Entonces quema bibliotecas, etc. Entonces los escritores, desesperados ante ese “genocidio cultural” se dirigen a Fantomas porque es el único superhombre que puede luchar contra un súper asesino, criminal. Entonces en el cómic, se veía a Octavio Paz telefoneándole a Fantomas diciendo: tienes que hacer algo, tienes que salvarnos. Se lo veía a Alberto Moravia, se la veía a Susan Sontag y se me veía a mi que le telefoneaba diciendo: “Fantomas, confiamos en ti, tienes que hacer alguna cosa.” Entonces Fantomas sacaba pecho, se lanzaba volando, porque vuela Fantomas, y finalmente, descubría a este maniático y lo liquidaba, “como en todo un buen cómic”. Bueno, me llegó eso y me hizo mucha gracia verme como un personaje de un cómic. Bueno, pensé un poco más y me dije: “bueno, si esta gente me ha utilizado como un personaje de un cómic sin pedirme permiso, ¿por qué yo no voy a utilizar una parte de este cómic sin pedirle permiso a ellos? Creo que tengo ganado el derecho moral”.Y entonces eliminé todo lo que no me interesaba, guardé algunas de esas imágenes, y escribí una historia que es una nueva versión de “lo que realmente pasó”.En donde Fantomas en definitiva al ir a liquidar a una sola persona, está cayendo en la trampa, porque ese genocidio cultural no es la obra de un loco, es la obra de todo un sistema que yo llamo “El Imperialismo Norteamericano”, que en América Latina, hace todo lo que puede para asimilarnos a su estilo de vida, a su manera de pensar, y, en última instancia, a su “American Way of Life”, a su manera de entender el mundo, que es un sistema capitalista imperialista, que tu sabes muy bien no es mi sistema ideal ni la vía que yo pienso que tiene que ser la de América Latina. Entonces escribí intercalando las aventuras de Fantomas, pero cambiándole el sentido, y en última instancia incluí la sentencia del Tribunal Russel. Y le pedí al editor que publicase esto imitando lo más posible una de esas pequeñas revistas de cómic, y que en vez de venderlo en las librerías, lo vendiera en los kioskos. Entonces el resultado fue que sesenta mil mexicanos leyeron eso en dos meses. Y que eso se distribuyó hasta donde se podía distribuir en América Latina.” (…) “

Para visualizar completa esta historieta:

 Cortázar contra el término "comic"



Julio Cortázar se refería a distintos temas en una entrevista televisiva, cuando en determinado momento (al hacerlo sobre el entonces auge de la literatura latinoamericana) centra la atención de todos en el mal uso de un término inglés para llamar o denominar a toda la producción historietística.
Dice textualmente:



"Y con respecto al "boom" (de la literatura latinoamericana),empezando porque como en el caso de "comic", siempre me ha molestado que un fenómeno latinoamericano sea definido con un término inglés, que es políticamente muy significativa esa debilidad, lamentable debilidad. Yo creo que el boom responde al azar, ese azar que hace tan bien las cosas lo hace mucho mejor que la lógica".

Fragmento de la entrevista en el programa de la TV española, "A fondo" conducido por Joaquín Soler, 1977.


Ver entrevista en YouTube:
http://www.youtube.com/watch?v=oflaVy67sL4

Cortazar en París:
http://www.youtube.com/watch?v=JDfYG0BIsjA

miércoles, 8 de julio de 2009

☼ Los colores de siempre


Desde la prehistoria los hombres han tenido necesidad de contarnos sobre su mundo, sus anhelos y temores.
El color, que es luz, ha servido para ello.


El tiempo que transcurre lo modifica todo. Aunque de forma imperceptible, como sucede con los hijos que crecen o esas fotografías que con los años se ponen amarillas sin que uno lo note, hasta que las ve. Quizá por ahí pase todo: mirar y ver.

Pero en ocasiones no es fácil discernir sobre lo que uno observa, por falta de referentes adecuados. Así, durante siglos, miramos los trabajos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, composiciones deslumbrantes en tonos pasteles, ocres, marrones...totalmente falsos. Colores que pintó el tiempo y no Buonarotti. Humedad de siglos, hongos y polvo acumulados. Los verdaderos colores (azules, rojos, verdes brillantes) han salido a nuestro encuentro por la obra de restauración encarada a comienzos de la década del 90.

También eran coloridos los templos de la acrópolis de Atenas y no blancos inmaculados como nos los pintaban los libros de texto del secundario. Los antiguos usaban el color. Ritualmente, religiosamente, plásticamente. Los colores tienen su significado y según su vibración, su longitud de onda en el espectro, los percibimos de distinto modo. Por lo tanto la clasificación que de ellos hacemos al llamarlos fríos o calientes, no es arbitraria, ya que ello puede ser percibido y sentido tanto por un occidental como por un oriental. Lo que variará será el destino que cada uno le dé, es decir las aplicaciones, formas de reproducción y combinaciones.

El hombre prehistórico nos dejó sus visiones en la roca de la caverna a través de coloridos dibujos que nos transmiten sus gustos, temores, mitos y vida cotidiana. Arte rupestre escribió alguien, pero no sólo del lado de adentro de la cueva. Aunque menor, lo conservado fuera de ella (el sitio ideal para pintar, por la luz directa del sol), nos da la pauta de que el hombre primitivo no tenía límites para su expresión, como los niños que comienzan dibujando la hoja que uno les ha dado y siguen por el piso o las paredes.

Los colores son apenas luz y qué mejor que la del sol para pintarlos. La erosión del viento y el agua han borrado casi todo, pero de lo conservado en las cavernas pueden interpretarse secuencias enteras: cacerías, nacimientos, signos extraños, posiblemente como parte de algún ritual mágico. Algunos estudiosos ven en esto un antecedente -el más antiguo, por cierto- de la historieta. Protohistorietas como lo son también los códices mayas o los jeroglíficos egipcios; donde los dibujos son signos en su dualidad concepto-imagen acústica.

Otros antecedentes de la livic, o historieta, ya más cercanos, pueden encontrarse en pinturas seriadas que se leen según un orden preestablecido y que en la sucesión constituyen una secuencia, contándonos en la totalidad una pequeña anécdota. En estos casos, el color se refleja sobre la tela pero en otros los artistas usaron como soporte de su expresión piezas de arcilla y cuero, hasta llegar al papel. Invento milenario del hombre, atribuible a los chinos, a pesar de su largo camino vería multiplicadas recién sus posibilidades a fines del siglo XIX con la Revolución Industrial.

Es en este período cuando, una avidez creciente por conocer lo que sucede en el mundo conduce a la creación de nuevos diarios y a su crecimiento. Suben las tiradas, se impulsa en la gente la necesidad de la información y la larga tradición de la caricatura política se afianza en estos nuevos medios, los periódicos. Estaban así dadas las condiciones para la aparición masiva en escena de la historieta, una nueva modalidad de la narrativa, que cuenta mediante una sucesión de cuadros una historia, utilizando imágenes y texto combinados, realizados en tinta sobre papel. Un nuevo género para que escritores y dibujantes pintaran con talento los colores de su tiempo.

lunes, 6 de julio de 2009

◙ ◘ Cine e historieta: imágenes gemelas.



Al igual que ocurre en la historieta con su secuencia de cuadritos uno al lado del otro, en el cine tenemos la cinta fílmica con sus fotogramas o cuadros de imágenes sucesivas.
Lo sabemos, pero hay que decirlo: en el Cine el movimiento nunca es real. Y aunque sea expresado por su misma etimología de origen, el movimiento no es sino una ilusión producida por la visión de un filme. La visión constante de esa sucesión de cuadros con imágenes fijas, proyectadas, genera la ilusión de movimiento gracias a la “persistencia de la imagen en la retina”. Un defecto de nuestros ojos, convertido en benéfica capacidad para el origen de este arte. Entonces, el cine no es ni más ni menos que una cadena de cuadros con imágenes fijas. Ni más ni menos que como sucede con la historieta.
Las diferencias son grandes en lo externo, pero en lo esencial son mínimas: mientras uno posee cuadros con imágenes sobre un soporte de celuloide, el otro plantea la secuencia con cuadritos sobre el papel. Mientras el primero apela a la visión rápida de los cuadros para generar la ilusión del movimiento, la historieta inventa algunos recursos como las líneas cinéticas para dar aquella idea.
Ya lo decía Lucho Olivera: “la historieta es cine congelado y portátil”. Y además nos precisaba una de sus bondades mas fáciles de apreciar, pero a la vez una de las mas olvidadas: su “portabilidad”. El hecho de poder leer historietas en cualquier sitio y sin recaudos más que básicos, con lo esencial. Bendito invento este de la narración secuencial, en sus dos vertientes más caudalosas y populares:cine e historieta.

◙ ◘ La historieta es cine congelado y portátil



Germán Cáceres: Según Daniel Guebel “La historieta puede pensarse como el modo peculiar que las artes gráficas han escogido para leer el cine y la fotografía”. ¿Estás de acuerdo?
Lucho Olivera: Sí. Digamos que la historieta es cine congelado y portátil, porque la revista o diario que la publica puede llevarse en el bolsillo. Hay que recordar que ambos nacieron simultáneamente y están muy unidos.
(…)
Germán Cáceres: Para terminar la entrevista ¿la historieta incita a la reflexión?
Lucho Olivera: La historieta más que incitar al pensamiento lo aclara. Si su señalamiento se aplicara en otros órdenes, en el mundo habría menos confusión. Una imagen dice más que mil palabras, pero si aparte está acompañada por ellas se potencia. La historieta brinda clarificación en una época donde se cuenta con poco tiempo para elaborar los mensajes. Hoy es casi imposible leer fuera de los ámbitos universitarios novelas como el Ulises de Joyce, o el Quijiote de Cervantes. A manera de metáfora me atrevería a sostener que el crítico Leo Salas cuando intentó explicar la simbología de Bergman le puso globitos a sus películas; fue el primero que las rotuló.
Germán Cáceres: ¿qué opinás de esa falta de tiempo que impide leer obras capitales como las que mencionaste?
Lucho Olivera: No es ni bueno ni malo: no hay tiempo. Entonces aparece el mérito de la historieta, cuyo lenguaje conciso, claro, rotulado y secuencial permite absorber el mensaje rápidamente.

De: “El arte de la rotulación y la obviedad / Entrevista a Lucho Olivera”, por Germán Cáceres. Extraído de su libro “Charlando con Supermán”, Editorial Fraterna, 1988, Buenos Aires, Argentina.
Las fotos del maestro Lucho Olivera (1943-2005) aparecen por gentileza del señor Armando S. Fernández.

Para leer otra entrevista a Lucho Olivera y ver su minisitio en Rebrote:

viernes, 3 de julio de 2009

● La historieta: ¿Arte o qué?



Arte, en manos de artistas. Herramienta de la comunicación. Vehiculo de las ideas más diversas. Medio de difusión, un cine portátil, y accesible.


Ya en los comienzos del tercer milenio, resulta un tanto ocioso intentar seguir calificando de arte mayor o arte menor a determinadas formas de expresión del ser humano. En esta multiplicidad de obras, autores, géneros y subgéneros actuantes, a veces sólo queda espacio para la observación y para el deleite, y no esta mal que así sea. Las formas artísticas del siglo XXI poseen - como las de los precedentes -, esa capacidad de subyugar al espectador, al lector o al oyente, pero además llevan implícitas en si mismas la posibilidad que ofrece la tecnología de mejorar la comunicación.
La información nos acerca a la globalidad planetaria. Si esa información es completa o no, retaceada o alterada, es otra historia. Pero nadie puede dudar de la magnifica herramienta que nos brindan los medios masivos de difusión para ilustrarnos. De ellos asimilamos lo necesario y ofrecemos a cambio una respuesta, que no es otra cosa que la cultura. Géneros, subgéneros e intergéneros. Productos de la cultura y desechos culturales. Arte y Desastre.
Cualquiera de los dibujos de cualquier cuadrito de cualquier historieta del genial dibujante uruguayo Alberto Breccia, es una obra de arte. La calificación se la ha otorgado él mismo -es una forma de decir- a través de un digno trabajo de más de cuatro décadas. Sus obras son siempre desconcertantes e inusuales, lo que no significa que sean incomprensibles, y están recorridas por un calificativo a veces ambiguo, pero necesario: la calidad. Si bien Breccia era un artista que se expresaba de diversos modos, es a través de la historieta que fue conocido masivamente tanto aquí como en el exterior. Habrá que pensar entonces que para que siga existiendo aquella categorización de arte mayor será necesario contar con verdaderos artistas, como Breccia, produciendo.
Héctor G. Oesterheld, el creador de "El Eternauta", decía en aquel último reportaje que le hicieran Trillo y Saccomano que si hubiera que calificar de arte mayor o menor a un género según la cantidad de público que lo consume, la historieta debería ser considerada seriamente dentro del primero.
"Para mi genero mayor es el que tiene una audiencia mayor. Y yo tengo una audiencia mucho mayor que Borges, lejos," decía Oesterheld, que acostumbraba dar largos paseos charlando...con Borges. Y que contaba entre sus miles de lectores a reconocidos creativos como: Bioy Casares, Adolfo Aristarain, Leonardo Favio, Miguel Ángel Solá, o Fernando "Pino" Solanas.


Con humor, como no podía ser de otro modo, Roberto Fontanarrosa expresó alguna vez que si la historieta era un arte menor se debía a que los cuadros son… chiquitos.

Como la historieta, en especial la que se hace aquí, no es menor en cantidad ni en calidad, es que se hace imprescindible el esfuerzo de coleccionistas, editores y ensayistas para ponernos al día con todo lo hecho hasta hoy. Es que la Argentina le ha dado al mundo autores de talento y ellos han expresado lo nuestro, a veces sin proponérselo, de manera tan excelsa que se ha hecho universal.La historieta, como el video, está más allá de las opiniones siempre respetables (aunque incompletas) de algunas personas. La imagen que tantísimos adultos tienen de ella es un tanto simplificada, apoyada en vagos recuerdos de la infancia y sobre dudosos ejemplos. Mucha gente “adulta y seria” se sorprendería de ver a la historieta, más allá de sus características conocidas (entretenimiento, evasión), como medio de difusión de ideas, de propaganda bélica, política y religiosa, y apreciar sus cualidades didácticas y educacionales, sus interrelaciones con la pintura, la literatura y el cine y sus antecedentes históricos. Está tal vez en nosotros, todos, hacer masivas estas características para que aquellos adultos serios (y encerrados en prejuicios) conozcan todo el auténtico potencial de las “Li.V.Ic”, como las denominara J.C.Morhain, “Literatura Verbo Icónica”. Un largo camino de la expresividad humana, con la narración como eje comunicacional. Utilizando para ello las imágenes que surgen del texto y de las pinturas o dibujos, conjugados.

Es que cuando el ser humano de hace dos millones de años pintaba su vida en una larga secuencia de dibujos en el interior de una cueva, alumbrado por candiles, no hacia otra cosa que lo que nosotros sobre un papel o ante una cámara: se comunicaba, nos comunicaba. Dejaba huella.