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lunes, 18 de noviembre de 2013

charlas con Albiac

"UNA HISTORIETA SOBRE EL 
17 de Octubre de 1945
                       ESO QUERRÍA ALGUNA VEZ PODER HACER"



Avenida Corrientes, foto tomada de:http://agendacultural.buenosaires.gob.ar
En el año 2007 Pablo Muñoz me convoca para hablar y terminar los detalles relacionados con la inminente salida de mi libro sobre Oesterheld bajo su sello Deux Books a un bar de la avenida Callao y Corrientes. Como hago siempre me acerco llevando mis anotaciones y ayudamemoria para aprovechar a fondo el momento de la charla. ¡Qué iluso! El que aprovechó el poco tiempo que teníamos fue el editor, ya que como estaba terminando varios libros a la vez nos reunió a unos cuantos, ese día en ese bar y a esa misma hora. No fue lo esperado, pero no hubo otra forma que hablar a 100 por hora y tratar de no dejar nada en el aire. En fin, que al final eso se pudo. Incluso creo recordar que Pablo estaba en el tema de organizar un evento de comics y cosas por el estilo. Allí estábamos alrededor de una mesa para charlar, cada uno de un tema distinto pero todos a la vez, como si los astros se hubieran alineado y recuerdo entre otros a Alejandra Márquez y a un gran señor guionista que hacía como 20 años que no veía: Carlos Albiac.

Carlos Albiac estaba allí convocado por la pronta edición del libro Cero Buenos Aires, con dibujos del gran Walther Taborda.
Tapa del libro
"Cero Buenos Aires"
Libres de la reunión, nos pusimos  a charlar con Albiac como si nos conociéramos de toda la vida. En seguida me sugirió ir a otro bar, porque este estaba además de los ruidos, multipoblado. No era sencillo o mejor, agradable, tratar de hilvanar pensamientos y escuchar al otro en medio de un ruido de fondo de cucharitas, tazas, máquinas de café y muchísimos comensales, ninguno mudo al parecer.
Caminamos por Corrientes y nos metimos en un bar. A la hora nos fuimos  a otro que parecía no tener apuro por cerrar (recuerdo que en el camino nos cruzamos y saludamos con Diego Ferruchelli que venía caminando en sentido contrario también por la avenida Corrientes, y seguimos) y finalmente llegamos a otro bar, a un tercero que estaba ubicado en la esquina de Corrientes y Libertad, el bar “Brasilia”. En ese sitio, hoy ya no está, nos habíamos reunido varias veces en las primeras juntadas del grupo Woodiana, incluso allí le hice en solitario la entrevista a José Massaroli, por ejemplo. Yo era habitué del lugar porque quedaba cerca de donde mi hija estudiaba y/o se reunía con compañeros de clase así que más de (muchas) veces me he quedado haciendo tiempo para luego ella pasar a buscarme e irnos juntos a casa. Una forma excelente de esperar a alguien es sentado a la mesa de un bar, leyendo o dibujando o tal vez planificando un libro o revista nuevos. 
Albiac en sus últimos años
Pero ese día estaba allí charlando con una leyenda viva de la historieta: Carlos Albiac, el creador de tantos episodios de Alamo Jim, de Cabo Savino, de “A través de Oceanía”, del libro con Alberto Breccia sobre Lope de Aguirre, para los libros del Quinto Centenario, el autor de "Perdido Joe" con Casalla como dibujante, de“Big Rag” con Oswal y de “Lejos Pratt” con el mismo artista, etc. 
Carlos bebía el café y fumaba, a la vez y le dije entonces de cuando nos habíamos visto la primera vez: lo evoqué. Y nos reímos juntos. Él había ido a dar una charla a los alumnos del curso de dibujo e historieta de la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA) en 1979,y yo era uno de esos alumnos. La charla esa vez fue muy interesante, Albiac ya era un hombre ducho en los quehaceres de la historieta y nosotros admirábamos lo que hacía, sobre todo lo referente  a “Calico Jack”, pero nos pasamos buena parte de esa charla haciendo caricaturas sobre su persona con mi amigo Horacio Batlle, porque que era notorio que tras una densa nube de humo de sus cigarrillos estaba hablando de pie el escritor Albiac. La nube parecía estancada sobre él como niebla del Támesis o como esas nubecitas que estacionan entre picos helados montañosos. Carlos, inmutable seguía hablándonos de la secuencia, del plano, de la importancia de tener una buena historia antes de saber cómo encararla, etc. Ahora no, pero hace poco buscando otra cosa aparecieron algunas de esas caricaturas. La charla continuó saborando un par más de cafés que le invité, y a los que él accedió algo reticente, pero insistí. Yo sabía por Muñoz que Carlos no estaba pasando por un buen momento pero no sabía entonces cuán malo era éste. Supongo que Albiac estaba a gusto, charlando. Tal vez no era mérito mío sino una necesidad suya de ser escuchado. O de volver a hablar de “los buenos viejos tiempos”, lamentablemente pasados. Digo que estaría a gusto ya que las horas pasaron rápido. Y entre que nos encontramos a eso de las 19 o 20 hasta que mi hija pasó por el bar a buscarme (cerca de las 23) y nos fuimos los tres en un taxi (Albiac accedió a que lo dejara de paso por la Estación Constitución, pero no que lo llevara a donde moraba) muchas palabras fueron y vinieron. Entre los temas tocados estuvo nuestro amor mutuo por la obra de Leopoldo Marechal.
Yo le recordé que en 1979, en aquél curso de la ADA, alguien le preguntó que estaba leyendo y que él contestó:
Carlos Albiac en el año 1979
"Últimamente estoy leyendo y más que nada, estoy descubriendo, porque para mí fue un “descubrimiento” no le conocía esa veta, que escribiera  así, a Elzie Crisler Segar, el autor de Popeye, un humorista notable, lo estoy leyendo en las revistas “Blue Jean” donde sale ese personaje hermoso que es “Cepillo”(*), con su esposa y el profesor Cacúmen, realmente son muy disparatadas las escenas y los personajes resultan muy graciosos”.

Hablamos también sobre política y no surgió porque si, sino a raíz de una respuesta que me dio y me resultó gratamente…inesperada.
Yo: “Carlos, está claro que son muchos años de escribir y que, tal vez, hiciste de todo como guionista, policial, romántico, gauchesco, humorístico, para niños, historieta histórica…no sé, de todo”
Carlos: “Así es, si, bah, uno trata de escribir.  ganarse el mango, porque era un trabajo también, gratificante pero trabajo”.
Yo: “Por eso, ¿te quedó algo por escribir?¿Hay algún tema en especial que no hiciste pero que te gustaría escribir alguna vez?”
Carlos: Sí, sí, claro. Y te lo digo así, rotundo: me habría encantado poder hacer una historieta sobre el 17 de octubre de 1945”..."Una historieta sobre el 17 de octubre de 1945, eso querría alguna vez poder hacer"
Yo: Sobre el 17…
Carlos: Sí, ahí hay de todo, está todo: la gesta, la rebelión popular por el líder, traiciones, amistades, lucha, amor, odios… ¡Cuánto odio gorila que había entonces, en aquellos años! Sería una gran historia para contar”.
YO: ¿Y la va a hacer?
Carlos: “No creo, ya no creo que pueda hacerla, pero quién sabe…”
Yo: “Deduzco que usted es…peronista?”(risas)
Carlos, mirándome sonriente: “Y qué te parece”

Carlos Albiac, nacido en 1928, prolífico y original escritor para cine, tv e historieta, falleció unos pocos años después, en agosto de 2012. 
Chau,”Cátulo”, los que apenas te conocimos te admiramos desde siempre por tus historias tan imaginativas como originales.
Antes de irnos del bar, le pido si me puede dar un autógrafo,y vacila, como diciendo "¿en dónde?" y ahí le señalo una de las servilletas de papel que había garabateado hace rato cuando hablamos de secuencia cine e historieta,y riendo casi,me la firma y es como un saludo...para siempre.

Felipe R. Ávila

(*): Se refiere a la tira "The Five-Fifteen" (1920), que en 1926 cambia su nombre a Sappo y que en España se conoció como “Cepillo”.

miércoles, 26 de junio de 2013

Entrevista a Lito Fernández, el dibujante que todos quisimos ser.

LITOFERNÁNDEZ 
/EL DIBUJANTE QUE TODOS QUISIMOS SER


Entrevista a Ángel (“Lito”) Alberto Fernández, el artista, diseñador y dibujante de historietas, “padre” de “Dennis Martin”, “Grace Henrischsen”, “Martin Hel” (todas ellas con Robin Wood), “Birdman”, “Haakon” (con Oesterheld), “Ignacio Garmendia”(con Julio del Priore), “Capitán Siglos” (con Armando Fernández),“Long Lester” (con Julio Almada), “Mil días de viento”, “Manuscritos Apócrifos de la Conquista” (ambas con Jorge Morhain), "Dr. Fogg" (Albiac), “A través de Oceanía”,  (con Carlos Albiac –antes-,con Diego Navarro -ahora, y con él también “Botella al mar”), “Tex”(Bonelli editor), “Airboy”(con Chuk Dixon) también con Dixon, "Batichica" y una parte de Batman (con Barreto) con guión de Alan Grant , “Precinto 56” con Ray Collins, entre tantas otras (¿más de 30 series distintas?)




“Lito” Fernández, el que estudió dibujo con Borisoff e historieta con Alberto Breccia, el maestro de dibujantes y el dibujante que todos quisimos ser.



Realizado entre mayo y junio de 2013 por Felipe R. Ávila para Rebrote, mediante intercambio de correos electrónicos por Internet.

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Rebrote: En aquellos años de Ediciones Dayca (1964 al 67) dibujabas “Birdman” con guiones de Oesterheld, ¿qué podés contarnos de esa experiencia?



Ángel “Lito” Fernández: La experiencia terminó después de que la empresa (de libros industriales y técnicos) sufriera 2 asaltos, en total casi dos millones de pesos de aquella época, para mis colegas como para mí fue una gran experiencia.



R: Además de entintar o hacer el lápiz de la serie ¿colaborabas en algunos guiones?

L.F.: No, yo hacía solamente el lápiz.



R: ¿Quedó alguno de esos episodios sin publicar?¿ si la respuesta es positiva…¿lo conservás?

Ángel “Lito” Fernández: No, y no tengo originales de esa época. En realidad no hace tantos años que los dibujantes (o yo por lo menos) comenzamos a quedarnos con nuestros originales.



R: En esa editorial trabajaban otros compañeros de ruta, se adivina el trazo de Rubén Sosa, por ejemplo, aunque aparece con seudónimos ¿Podés recordar quiénes estaban detrás de ellos? Te enumero algunos: Guillermo Cabada (¿?), Amadeo Abalo (¿Sosa?), Nicolaos(creo que era Zoppi), Alí Whebe (el guionista, sería Oesterheld), Pedro Bas (?), A. Ferviet, Carlos Lucero, Estudio Espartaco, Néstor Peña (tiene un dibujo bastante parecido a O. Carovini, pero no sé si será él).


Página del episodio "El robo del rascacielos",
revista "Birdman" Nº 8, 14 de junio de 1965.


L.F.: Acertás en tus interrogantes, Abalo era Sosa; Nicolaos, Zoppi; y Alí Whebe, Oesterheld. Ferviet era la abreviatura de Fernández y Vieto, o sea yo y un amigo y colega, hoy profesor de una escuela de publicidad. Estudio Espartaco era de Zoppi y sus colaboradores en Ramos Mejía. Con respecto al último, no me suena que haya sido Carovini.



R: Algunas tapas se nota que fueron hechas por Zoppi, otras traen la firma de Matejka…¿vos hiciste o participaste en alguna?



L.F: Sí.



R: ¿Dibujaste algún episodio de Futureman, el otro gran personaje súper héroe de Oesterheld en Dayca?



L.F.: No.



R: Si podés  contanos alguna anécdota de esos años de tu inicio en la profesión. ¿O ya tenías varios años publicando? La pregunta que se cae de maduro es ¿cuál fue tu primera publicación en historieta y /o como ilustrador?



Página de "Percusión definitoria",
episodio de "Mil noches de viento",
serie escrita por Jorge C. Morhain publicada
en la revista "Frentes de Batalla" S/Nª.
L.F.: Érase una vez un adolescente que comenzó haciendo una historieta tipo “Jim de la jungla” (lo hacía para mí). Lo presenté en una editorial, o parecido a una editorial y fue publicado. El editor, cuyo nombre creo que era Donadio, al poco tiempo fue envenenado por su novia. Ya en ese tiempo estudiaba con Breccia.



R: Quería preguntarte sobre “A través de Oceanía”. ¿Cómo surgió la idea en aquellos años, que opinaste entonces y ahora de la serie?



L.F.: La idea surgió entre otras cuyos temas eran muy variados, pero primó Oceanía, llamada así en Skorpio y Calico Jack en Italia. Nos entusiasmaba mucho la idea de la aventura por la aventura misma; ahora la refloto con Diego Navarro, los personajes secundarios son de él y son realmente extraordinarios, esta etapa exige mucho  trabajo de documentación.



Página original de la segunda época-actual- de "A través de oceanía" o "Calicó Jack", remitida a este blog de Rebrote por el propio  Ángel A. Fernández, para ilustranos sobre su trabajo más reciente.
R.: Contanos si podés cómo va la misma en esta segunda época.



L.F.: La editorial tomó muy bien este reflote de la serie, delegando en mí la responsabilidad del guión, es así que formé este equipo con Diego Navarro.



R: Y que recordás de Albiac, si te parece.



L.F.: Tuvimos una estrecha amistad que se fue diluyendo con el tiempo, siempre fuimos entrañables colegas. Albiac fue uno de los más grandes guionistas argentinos, lugar que ocupa junto a Carlos Trillo, Robin Wood y Zappietro.



R: Hablando de Zapietro él usó en “Henga” el seudónimo Diego Navarro, es el mismo…?



L.F: 1- Diego Navarro no es Ray Collins, aunque creo que en algún momento Eugenio (Zappietro/Collins) utilizó ese seudónimo.  Diego Navarro es quien me hace el raff  de Oceanía y colabora con el guión.



R: En aquellos primeros años - que son los menos conocidos de tu trabajo – hiciste una historieta con Armando Fernández, “Capitán Siglos” se llamaba.



L.F.: Sí, lo recuerdo  con mucho cariño, se publicaba en la revista "Maverick", serie de TV muy popular en ese momento.



R: Trabajaste con Julio del Priore, era un seudónimo o existía este escritor? Hizo Ignacio Garmendia con vos, que podés contarme de esta historieta?



L.F.: Creo que Julio del Priore era un seudónimo que usaba Julio Álvarez Cao, con quien compartí gratos momentos de amistad, lo recuerdo en un viaje en auto cantando con Cecilia, mi esposa, viejas canciones partisanas, creo que jamás hubiese sabido que ella las conocía si no fuese por Julito, era un tipo muy divertido. En cuanto a Ignacio Garmendia, lo más sincero que puedo decirte es que era una de las tantas series que tenía para Columba en momentos de gran producción.

Primeras páginas de "Secuestro", historieta publicada en la revista Siete Días en 1975, guión: Hernán Lacoste. Puede observarse el estilo característico de Lito Fernández en esos años,  cuando dibujaba y publicaba mensualmente en "Skorpio"  la recordada serie  "Precinto 56", escrita por Eugenio Zapietro.


R: ¿Y aquellas historietas publicitarias, como fue "Águila beat", ¿ lo hacías solo o con ayudantes? (te paso un link a una nota mía en Rebrote sobre el tema:

http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.ar/2011/12/blog-post.html)



L.F.: Ése fue un trabajo muy interesante para la agencia De Luca, Alfredo Grassi hizo el guión y mi esposa, Cecilia Fau, el color.



Muchas gracias Ángel Alberto Fernández por responder todas las preguntas, por la amabilidad de siempre y por tantos años de tantas aventuras de tinta y papel tan emocionantes y memorables.
Felipe R. Ávila
Nota: las imágenes de Birdman son gentileza de Toni Torres (del club del comic )

jueves, 11 de abril de 2013

Confesiones de invierno (14) 1979: la Historieta nos permitía evadirnos de la dura realidad




TODO TIEMPO PASADO FUE.

NOSTALGIAS DEL TIEMPO PERDIDO

            EN 1979 LA AMISTAD LLENABA NUESTRAS VIDAS

"(...) Mientras Mark seguía bajando mutantes a puro tiro, Nippur dejándonos lecciones de nobleza y misericordia para los desprotegidos y mano dura para los tiranos, afuera…afuera, como una desgracia inmensa la realidad desgarraba las vidas de otros jóvenes, de tal vez sólo unos pocos años más que los nuestros, pero muchísimo más comprometidos con la sociedad que los rodeaba y seguramente asfixiaba"

LA HISTORIETA COMO VEHÍCULO DE IDEAS Y COMO FORMA DE EVASIÓN.

Buenos Aires, mediados del año 1979. Estamos en la vieja casa chorizo, en Lanús Este, ya es tarde, de noche y seguimos allí. Tal vez para acompañar el rato y pasar el frío tomando un té (porque era fácil de hacerlo) o unos mates junto a mis amigos tan adolescentes como yo: Daniel, Ricardo y Horacio. Ninguno con novia aún por entonces, pasábamos seguramente la tarde jugando al futbol en la calle y viendo alguna película después, cualquier cosa. Ya el secundario había terminado, ninguno tenía trabajo todavía y faltaba un año para ser llamado a cumplir con el servicio militar obligatorio. Lo que se dice, un año en el medio, un año “sándwiche”, un año… ¿perdido?

Teníamos 18 años y mientras afuera de ese refugio compartido de amistad el país se desangraba por una dictadura feroz, nosotros “amistábamos” (neologismo creado por Daniel). Pasábamos horas escuchando música, charlando mucho, proyectando sueños, esas cosas. Especulando. También andaba mi hermano por ahí, que iba y venía y se iba, aunque a veces compartíamos reuniones, él tenía sus propios amigos. Cada uno tenía lo suyo, Horacio nos pasaba notas y nos enseñaba acordes y explicaba cosas que sólo él sabía sobre electrónica, misterios, ovnis, y cosas del mundo. Daniel - cebador eterno de mate-, llenaba cuadernos propios y ajenos con cuentos, ideas, poesías y –más adelante- con cenizas, ya que era el único del grupo que fumaba. A veces y en los años sucesivos se nos sumaban dos amigos más, fumadores empedernidos también: Adrián y Aldo, dos tipazos. Donde ellos estaban siempre había guitarras criollas, anécdotas sobre mujeres, mates, cervezas, palitos salados, maníes, ping-pong y risas. Ricardo compartía todo conmigo desde niños, nos conocíamos mucho: el barrio, los mismos colegios y hasta un amigo común, Sergio, que se murió de pibe a los 15 de leucemia y nosotros nos morimos un poco con él para siempre, aunque en apariencia seguíamos vivos. Con Ricardo nos enfrentábamos desde los 9 años de edad en intrincados partidos de futbol de mesa, hecho con botones y más adelante con jugadores de plástico obtenidos en golosinas. Armábamos fixtures completos. Nadie quería perder. Con Ricky siempre las charlas derivaban de la ciencia ficción a lo escatológico, y nos hacía reír a todos siempre. Compartíamos las lecturas posibles, libros y cientos de páginas de historietas y las comentábamos, las seguíamos y nos decíamos las preferencias. El rock llenaba nuestras cabezas pero en materia de historieta, los preferidos eran las revistas humorísticas y las serias como Turay, la Skorpio y el D´artagnan, junto  a sus creativos máximos. Lucho Olivera, Robin Wood, Villagrán, Oesterheld,Dalfiume y Lito Fernández o tal vez Vogt; ellos se llevaban nuestros aplausos. Nos la pasábamos evadiendo la realidad. Nos la pasábamos...¿Perdiendo el tiempo? 

Leíamos admirados las aventuras del sumerio errante y disfrutábamos con el terror de Lalia o de Breccia, siempre mejores guionados por Oesterheld. Yo tenía el teléfono y la dirección, y nunca lo llamé, pero estuve a punto de hacerlo. Cierta vez de muy niño, aburrido o simplemente curioso, busqué nombres de autores de historieta, guionistas o dibujantes en la guia telefónica, y es por eso que tenía su teléfono anotado.Ni imaginábamos que si hubiera llamado no me habría atendido Héctor G., ni nadie, y ni siquiera sabíamos que estaba desaparecido ya que sus guiones seguían apareciendo publicados y continuarían haciéndolo por mucho tiempo más.
A veces nos llegaban noticias de "afuera" pero la usina creativa que era ese hogar no paraba. Mi gran amigo Horacio (ver foto) pasaba horas tocando la guitarra, compartiendo la amistad entre revistas de historietas, cortometrajes de animación en Súper 8 hechos a pulmón y hablábamos de todo, pero no hablábamos nunca de “política”. Todo lo era, político, pero nos referíamos con esa palabra,así, las pocas veces que recordábamos distintas pero iguales prohibiciones que en cada casa de cada uno habíamos recibido. No se puede hablar en la calle, tené cuidado, no digas nada… ese tipo de advertencias. ¿Decir qué, si no sabíamos nada de nada, ni siquiera dónde estábamos parados? 
Mientras tanto, mientras Mark seguía bajando mutantes a puro tiro, Nippur dejándonos lecciones de nobleza y misericordia para los desprotegidos y mano dura para los tiranos, afuera…afuera, como una desgracia inmensa la realidad desgarraba las vidas de  otros jóvenes, de tal vez sólo unos pocos años más que los nuestros, pero muchísimo más comprometidos con la sociedad que los rodeaba y –seguramente asfixiaba-, jóvenes que no tendrían jamás la posibilidad de crecer y desarrollarse porque una tiranía sangrienta los acorralaría en su propio país, en su propia Patria. En las escuelas nos hablaban de la Patria mientras en cuarteles se torturaba al que pensaba distinto. Íbamos a la iglesia y nos hablaban de que el Amor y de que el otro era un hermano, pero más tarde nos enteraríamos de las complicidades jerárquicas eclesiásticas, de cómo incluso se les daba la comunión en centros clandestinos de detención a algunos de esos jóvenes, y se les desgarraban las carnes con torturas fatales y se los arrojaba desde aviones o helicópteros al río o al mar, intentando desaparecer los cuerpos, que no su memoria. Y nosotros, que también éramos jóvenes salíamos de tanto en tanto a un boliche bailable y no nos gustaba bailar. Pero era para conocer alguna chica distinta a las hermanas de nuestros amigos que gustaban ellas como nosotros, de aventuras dibujadas e impresas en historietas nacionales.
Yo dibujaba mucho por entonces y leíamos juntos, compartiendo. Un día apareció un aviso, enseñaban clases los dibujantes. Rápidamente lo decidimos: Horacio y yo nos anotamos para hacerlo. El entonces presidente de la A.D.A. (Asociación de dibujantes de la Argentina), Leandro Sesarego estaba al frente del mismo, y eso era toda una garantía. Y prometían la presencia de Lucho Olivera, lo que era para mí como lo sería poder dialogar con Miguel Ángel, para un artista plástico.
De ese curso ya hablé antes en este blog y lo seguiré haciendo porque hay aún cosas para contar. La seguimos… 
¿O será otra vez un tiempo perdido?

Felipe R. Ávila

jueves, 4 de abril de 2013

Recortes de Historieta (26): el Corto Maltés en una nota del diario La Nación de 1978

En la revista del diario La Nación del 16 de abril de 1978 apareció esta nota firmada por Emilio J. Corbière (*) sobre el Corto Maltés,la gran creación de Hugo Pratt. "Es una historia  de aventuras, en las que el héroe, a pesar suyo, toma partido en situaciones muy concretas. Lo demás es circunstancial. Es un héroe que enfrenta los problemas de nuestra época, aunque su escenario transcurra a principios de siglo", escribe Corbière. Lo curioso de la nota es que, o bien el autor lo omite o bien es una correción hecha e impuesta en la editorial, pero lo cierto es que en ningún momento se nombra a Héctor Oesterheld como -ni tan siquiera así- como colaborador de Pratt en la construcción de esos primeros personajes suyos en su juventud en Argentina. Sabemos que más que colaborador Oesterheld ha sido el creador de Ernie Pike, de Kirk, de Ticonderoga...de tantas historietas que el tano Pratt ayudó a hacer memorables con su estilo tan sintético como aguerrido.No es un dato menor, y pareciera imposible - del mismo modo - que fuera un olvido accidental.
Obviamente no se nos escapa la fecha de la publicación: 1978. Ese es el año en el que se sabe lo poco que se sabe de los últimos días de Oesterheld, que justamente un año atrás-abril de 1977- era secuestrado por la más feroz dictadura cívico-militar que azotó al país. ¿Por que desaparece su nombre de la nota? ¿Era peligroso hasta nombrarlo en pequeña letra en una columna perdida en una nota casi naif sobre historieta? No hay forma ya de preguntárselo al autor. Pero evidentemente mucha gente -sobre todo en las redacciones- sabía mucho más de lo que estaba pasando que los lectores comunes. Mucha más gente sabía más cosas de lo que pasaba.¿No será hora ya que aunque sea en forma anónima vayan apareciendo relatos concretos sobre esos últimos días de vida de Héctor Germán Oesterheld? Sólo me lo pregunto,nomás. Apenas eso.


Felipe R. Ávila


Portada de la revista dominical del diario La Nación, del 16 de abril de 1978.

(*)Corbière, Emilio Jorge (seud. "Catilina") (Buenos Aires, 1943 - Buenos Aires, 02/03/2004) Abogado, periodista,historiador y político socialista. 
Más datos en   
http://www.cedinci.org/fondos_a24.htm

jueves, 14 de marzo de 2013

Homenaje a Carlos Casalla

Continuamos en Rebrote: pensar la historieta con esta serie en revisión de las notas escritas hace años y publicadas entre 2006 y 2007 en el primer blog de Rebrote, blog creado por Javier Ignacio Rago (Rolkiem)  
Publicación original:lunes 23 de abril de 2007  http://rebrote.blogspot.com.ar/2007/04/la-cena-en-homenaje-chingolo-casalla.html 

 LA CENA HOMENAJE A "CHINGOLO"CASALLA

Foto 1. Carlos "Chingolo" Casalla
 



El pasado lunes 4 de diciembre, "La Bodeguita" lucía pulcra y silenciosa, en Sarmiento y casi esquina Montevideo, con sus mesas preparadas y sus manteles prolijos. Pero ya era la hora del encuentro y no había nadie. El espacioso ambiente parecía una vitrina en exposición. Fue cuando advertí a un costado la escalera que desciende al sótano, donde la noche despertaba y lo que faltaba arriba proliferaba abajo: la charla resbalando de las bocas, pausada sólo por el convincente monólogo del vino. Bajé. Había tres hileras de mesas largas, las caras eran muchas y casi la mitad conocidas. Cuando Miguel Cantilo apareció no lo podíamos creer, ¿cantaría con el homenajeado? Pero no, pasó a saludar a la gente de la Agrupación Oesterheld y al rato (mucho antes de que pudiéramos interceptarlo) se había ido. Los que sí estaban (y otros que se fueron acercando) eran grandes, pero grandes artistas de la extinta Editorial Columba. Muchos familiares de Carlos "Chingolo" Casalla, amigos, compañeros, colegas y aficionados a su Arte.


Mientras el anfitrión, Martín García, presentaba al artista con una completa y extensa descripción de sus trabajos, yo contemplaba la interminable sucesión de afiches de personas ya fallecidas y recordadas por la agrupación; también había láminas de artistas de la talla de Gustavo Trigo; en un lugar muy visible de la pared, las hijas de Elsa y Héctor Oesterheld sonreían como si nada malo hubiera ocurrido, y quizás, en contra de todas las reglas del tiempo, el mensaje imposible que nos daban es el de comprometernos a obrar para que nada malo vuelva a ocurrir. Vino -el verbo, no el tinto- la entrada de jamón cocido y ensalada rusa. Alguien empezó a repartir libros del Cabo Savino y quienes lo compraban se fueron acercando al maestro para que se los dedicara.


Foto 2. Original del Cabo Savino





En una mesa cercana, venidos de Bariloche, el mítico Mario Vidal nos sorprendió con su presencia, ¡el hombre existe! Siempre habíamos pensado que era una entidad abstracta, imaginada por el mismo Casalla para reunir bajo su nombre una serie de guiones realizados por él mismo. Pero no. Existe. Nos dejó su autógrafo, junto al de Jorge Claudio Morhain y un cabo Savino realizado por "Chingolo" especialmente para un próximo número de Revista "Cine Portátil" del año 2007.





Foto 3. Original de Pedrazzini, para Rebrote



Estuvieron Jorge Morhain, Carlos Pedrazzini (otro artista que nos dejó su trazo seguro en una prolija hoja que habíamos llevado a tales efectos) y Luis García Durán, el artista de "Aquí, la Legión!", de "Kosacovich y Connors", de tanta buena historieta. El diálogo con Luis y con Carlos varió de lo reverencial a lo informal antes de la tercera copa. Con Morhain era distinto, ya habíamos compartido otros espacios como la muestra de Frontera y un almuerzo este año con motivo de la entrevista que vio la luz en el segundo número de la Revista "Cine Portátil", actualmente en distribución.


Los debates se sucedían entre copas de vino (canilla libre) y lechugas o cebollas. Se habló mucho de Oesterheld, de Hugo Pratt, de otros que también se fueron, se habló de viejas historias gremiales, relacionadas con los dibujantes de años pasados. Se habló a gusto, se intercambiaron opiniones, muchas de ellas -las de los profesionales de la vieja Columba- de gran peso; hubo propuestas, para desentrañar las posibilidades -por sí o por no- de una nueva futura gran publicación o un transmutar a otros medios para seguir madurando el relato (tal vez dedicarle más tiempo y esfuerzos a una producción de animaciones que a nuevas revistas en papel).


Foto 4. Savino autografiado por Casalla
 




Entre tanto, yo aprovechaba el deambular de "Chingolo" por las mesas de los comensales, como si se tratara del festejo de sus nupcias, para hacerle firmar una viejísima revista Suplemento Fantasía con un episodio de El Fantasma y otro de Cabo Savino. Luego, micrófono en mano, nos contó de la publicación actual del Cabo Savino en un diario de la Patagonia. Se lo veía de muy buen humor, resplandeciente, agradecido a todos por la calidez del abrazo, por el apretón de manos, el elogio sincero: "qué buenos pingos que dibuja usted", o el gracioso "¿Sabés dibujar caballos, vos?" que le espetara con amistad García Durán e hiciera sonreír a Casalla y decirle: "Y, me las rebusco".


En un escenario breve, los dos Casalla, padre e hijo, realizaron un cálido -y corto- show. La voz de "Chingolo" rememoraba aires tropicales y a veces (como en el tango final) voces del suburbio porteño. La expresividad del artista ejecutando la percusión, pudo suplir en algo lo inaudible de su voz, que nos llegaba exánime como de muy lejos. Todo el evento será compilado en un DVD para ponerlo al alcance de quien lo quiera. Ya hemos hablado con el anfitrión de la Agrupación Oesterheld, Martín García, para reunirnos pronto con este material de lujo.

Ya cerrando la noche y la celebración, le preguntamos a "Chingolo": "¿cuántos episodios del Cabo Savino hay?" y nos dijo: "no sé, deben ser muchos". Casalla estaba contento, por todo y sobre todo por el simple susurro que le prodigamos la mayoría de nosotros: "dibújenos algo, maestro"...Por favor, y no lo deje de hacer nunca.


Felipe Ricardo Avila
Javier Ignacio Rago (Rolkiem)