Reencontrame con viejos cuadernos, donde están los apuntes,dibujos, anotaciones, caricaturas que hacíamos cuando éramos alumnos del taller que dictaban los dibujantes de la A.D.A. en el año 1979 fue reconfortante. Aunque algo de nostalgia hay, porque el tiempo pasa siempre y no vuelve,también uno comprende aquél período de formación como de características iniciáticas:uno aprendía allí conceptos. Los dibujantes eran personas mayores que uno pero de carne y hueso, con voz propia.Nunca más seres anónimos con sus apellidos al inico de la hoja de papel impreso, al comenzar la lectura de una historieta cualquiera. De los avatares,peleas o discusiones entre pares se podría escribir una historia paralela a la de la historieta ya que por ser justamente humanos y no sólo artistas, los creativos tenían intereses muchas veces opuestos entre sí.Había grupos y grupitos. Enemistades parciales. O como el mismo Sesarego escribiera una vez en el boletín de la A.D.A.: "compartimentos estancos".Leandro Sesarego en la década del setenta.
Fotografía: cortesía de su hijo Guillermo.
Leandro Sesarego presidia la Asociación de dibujantes de la Argentina y en ese caracter promocionaron un curso de historietas y humor con Lucho Olivera a la cabeza, del que ya hemos dado noticia en este mismo blog. Era el año 1979, un año comido por un gobierno militar del que yo como adolescente ignoraba-y no es excusa pero fue así - ignoraba casi todo. Faltaba un año para que fuera llevado a cumplir con el servicio militar pero eso es otra historia. Allí delante nuestro,entre 2 y 3 veces a la semana estaban esos monstruos de carne y sangre,bien reales que escribían y dibujaban las historietas que nos llevaban al reino de la aventura,la fantasía y la evasión. Del trato directo-cual maestro y alumno en talleres medievales- nosotros como todas las generaciones anteriores tomábamos directamente sus enseñanzas y lo mejor: su experiencia profesional. El trato directo,amable,afectuoso no desdeñaba el rigor técnico pero uno disfrutaba de cada palabra, de cada ejemplo dado. Por problemas ajenos al estudio debí ese mismo año dejarlos, pero me llevé amigos, algunas cuantas enseñanzas y el conocimiento directo de tipos - los profesores - que amaban la profesión y que más allá de posiciones distantes eran docentes. Sesarego y los otros se llevaron el curso y los alumnos a la avenida Rivadavia en el barrio porteño de Once quedándose un grupo inicial con el maestro Pablo Pereyra, que siguió dando clases por muchos años más. Nunca nos transmitieron esas rencillas internas, eran hombres éticos,integrales.Pero eran evidentes los problemas y las diferencias desde el mismo cambio de sede,de la inicial en la Galería Güemes donde siguió dando clases Pereyra a la nueva en Once.
"Ehhh...señor Sesarego: ¿podría dibujarme algo, hacerme un dibujo,lo que quiera en mi cuaderno?" ,fue la pregunta que se me ocurrió hacerle a la tercera o cuarta clase, cuando nos estábamos yendo. Ese era un momento de fervor y entusiasmo, porque siempre se acercaban profesionales a charlar con los profesores, colegas suyos, y nosotros nos íbamos enterando así que además de dibujar...¡tenían rostro! Ese era el momento también para prolongar los diálogos pero de manera personal, de a dos o tres prescindiendo del grueso de la clase. Por eso me animaba a pedirle un dibujo. Leandro deslumbraba mis lecturas de la niñez desde las tapas de los minilibros de la colección de clásicos que entregaban las revistas de Hijitus y Larguirucho.Y ahora estaba ahí adelante y me decía:"Pero claro, como no,dame el cuaderno".Y con una vulgar birome azul realizó a su personaje "Gengis-Khan", historieta que estaba realizando para publicar en Europa via Ediciones Record. "¿Y eso, cuándo va a salir,maestro?", preguntaban a mis espaldas agolpados alumnos que volvían a entrar para ver a Leandro que se había puesto a dibujar."No lo sé, uno entrega el trabajo pero no sabe cuándo y a veces incluso dónde va a ser publicado" ,nos respondía con amabilidad, con lo de siempre al fin, con experiencia transmitida, su modo de tratarnos.
Cuánta nostalgia...Acá muestro algunas páginas de esos cuadernos "Arte" cuadriculados que usaba para tomar apuntes de lo que Sesarego y los otros profesores escribían o dibujaban en el pizarrón. Aún en el trazo mío se puede advertir - en mis dibujos que copian del pizarrón - la impronta de Leandro Sesarego,si se observa atentamente. La correcta anatomía, el tipo humano (perfil del hombre y de la mujer, por ejemplo),en fin, el estudio de la anatomía humana. Lo relativo a la técnica de la historieta lo daba otro profesor, Enrique Cristóbal. Él nos llevaba por los caminos de la narrativa, con tipos de historietas, planos o encuadres, diagramación de la página, centralizaciones,etc. El Humor Gráfico lo enseñaba Cilencio. Estos maestros eran dibujantes de carrera, de trabajo y tenían o se daban el tiempo para explicar y pulir las rocas que muchos de nosotros éramos.Con una sonrisa en el Alma y una lágrima en el corazón me animo a decir: ¿habrá un lugar del encuentro, seguirán enseñando ahora, allá en el Cielo?
Felipe R. Ávila
Estudio de la anatomía. El ser humano de frente. Volúmenes,sombras y luces. Estudio.
Manos, estudio de la volumetría.
Brazos, estudio del movimiento del brazo, los límites posibles.
Mano, estructura.Más abajo: "contorneando el muñeco", dándole carnadura a la estructura de base inicial.Y rostro femenino de perfil,con correcciones en la zona de boca.

Mas sobre Leandro Sesarego en:
http://luisalberto941.wordpress.com/tag/leandro-sesarego/
http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.ar/2011/03/cursos-de-dibujo-de-la-ada-en-el-ano.html







